El futuro de la farmacología

De la tierra al microscopio:

Cedrón, peperina, palo amargo son algunos de los viejos conocidos de montes, huertas y jardines que hoy pueden transformarse en remedios.

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Sin el saber popular, los científicos no sabrían por dónde empezar, es por eso, que sus estudios arrancan con recorridos junto a los campesinos de distintas zonas, recogiendo especies y coleccionando los usos tradicionales para curar y tratar enfermedades. Con todo ese equipo desembarcan en el laboratorio y emprenden sus pruebas, aislando moléculas que contienen las propiedades medicinales que la gente les imputa y separando aquellas que tienen efectos adversos.

Verse esperanza:

Hace varios años, un equipo de la Universidad Nacional de Río Cuarto reveló que la peperina tiene excelentes propiedades anti alérgicas. Característica de las sierras cordobesas y otras provincias del Norte, el estudio partió del uso doméstico más común, que es el de aspirarla en vahos, como broncodilatador. En el laboratorio se extrajo un aceite esencial de la planta y se reveló que es un anti alérgico más eficaz que los sintéticos para tratar rinitis y otras afecciones respiratorias. Además se investigó la efectividad de la peperina en el tratamiento del herpes, que es producido por un virus.

El palo amargo es otra planta con varias cualidades; además se lo monopoliza como piojicida, para control de plagas y como desparasitario. Se lo conoce para tratar múltiples desórdenes gástricos y se evidenció su efecto hepatoprotector en úlceras. Ahora se investiga si algunas de sus sustancias podrían ayudar a combatir tumores.

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