Nuestros sentidos: la lengua y el gusto ¿Para que sirven? ¿Cómo se relacionan?

Me gusta, no me gusta… generalmente, durante una comida se oyen estas palabras. Gracias a la lengua como también a la nariz, se percibe el gusto de los alimentos y por lo general se disfruta con la comida.Es así que podemos decir que el sentido del gusto y del olfato a la hora de comer son muy importantes! Lo podemos comprobar cuando estamos por ejemplo resfriados, con la nariz tapada y que al comer sentimos que los alimentos son insípidos.

 

La lengua cumple diversas funciones: participa en el lenguaje; en la masticación, colocando los alimentos entre los dientes, y también mezcla los alimentos con la saliva para iniciar el trabajo de la digestión.

La lengua es además, el órgano del gusto: cuando los alimentos llegan a la lengua, las sustancias que encierran son captadas por las pequeñas papilas que la recubren. Cada una de ellas reconoce un sabor. Esta magnifico órgano es capaz de reconocer cuatro tipos de sabores: dulce, salado, ácido, amargo, y también las combinaciones de estos.

Las papilas gustativas que reconocen el sabor dulce se encuentran principalmente en la punta de la lengua. Las que identifican el sabor salado y el sabor acido se encuentran en los bordes, y aquellas que reconocen el sabor amargo se ubican en el fondo de la lengua.

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Cada papila gustativa que recubre la lengua contiene varias células nerviosas que terminan en pequeños cilios sobre los cuales se fijan las sustancias contenidas en los alimentos. Los cilios emiten un mensaje nervioso que llegan al cerebro.

Percibir los olores y los sabores

El olfato es una de las formas más importantes que pueden influir en nuestras elecciones sobre la comida y la gente con la que relacionarse.

El olor o el olor es un sentido muy directo, ya que implica la inhalación real de partículas microscópicas de la sustancia inhalada. Estos afectan el epitelio olfatorio, una membrana mucosa dentro de la cavidad nasal, que contiene millones de receptores de neuronas. Cada una de estas células sensoriales se cubre con estructuras ciliares, que reaccionan a los estímulos olfativos y envian señales al nervio olfativo, que las transmite al cerebro, donde se perciben como olores.

Los humanos son capaces de reconocer alrededor de 10,000 olores diferentes, y la percepción de cada individuo es diferente a todas las demás. En términos generales, estamos de acuerdo en que los humanos reconocemos cinco sabores sensoriales: el quinto solo ha sido reconocido recientemente. Sabor dulce, amargo, ácido, salado y el sabroso que se añadió en 2002. Además, se han identificado varias otras sensaciones percibidas, pero no como gustos. El sabor dulce está esencialmente asociado con carbohidratos simples, el más común es el azúcar. El sabor dulce se reconoce a través de un proceso completo, y solo recientemente se ha propuesto y aceptado el modelo actual, que proporciona múltiples sitios de unión entre azúcares y receptores de azúcar.

Las diferencias entre los gustos

El sabor dulce de una sustancia requiere un alto contenido energético: algunos estudios han demostrado los niños, que necesitan un alto consumo de calorías con el fin de crecer, una fuerte preferencia para aumentar aún más la concentración de azúcar que el contenido de lactosa en la leche humana. El sabor amargo puede detectarse aunque sea solo un rastro, y generalmente se percibe como decisivo y desagradable. Muchas de las sustancias tóxicas presentes en la naturaleza son amargas, y algunos científicos evolucionistas han adelantado la hipótesis de que la sensibilidad a este sabor ha nacido como un mecanismo de defensa.

Los seres humanos, sin embargo, han desarrollado varias técnicas para hacer que las sustancias comestibles que son originalmente comestibles no saludables, reduciendo su toxicidad a través de la cocina. El sabor salado está dado por la presencia de yoduro de sodio u otros metales alcalinos relacionados. El potasio y el litio producen un sabor químicamente más cercano al sodio. El sabor agrio indica la acidez de una sustancia. El grado de acidez se determina titulando las soluciones ácidas con respecto a las diluciones de ácido clorhídrico.

Hay ciertos mecanismos para el reconocimiento del sabor ácido es similar al utilizado para el salado: de hecho, el sabor viene dado por una concentración de iones, en este caso de hidrógeno. El sabor agrio es el más reciente entre los sabores primarios identificados, y es característico de los alimentos maduros o fermentados. El glutamato generalmente da origen a este sabor, y es por eso que el sabor sabroso se considera esencial para la cocina asiática.

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